La mujer y el fundame
ntalismo


En nuestros días las mujeres han sido y son una de las principales víctimas de los fundamentalismos religiosos, millones de mujeres de todo el mundo carecen de los derechos políticos fundamentales, como el derecho a votar y a ser elegido; lamentando que en algunos países se excluya a las mujeres de los procesos de cambio democrático por presiones fundamentalistas.


La mujer en Afganistán

Incluso antes del régimen talibán, el Afganistán registraba altas tasas de mortalidad materna e infantil y muy bajas tasas de alfabetización de mujeres, la mujer participaba en la vida de la sociedad en lo económico, lo social y lo político. Las mujeres ayudaron a redactar la Constitución de 1964. En el decenio de 1970, había al menos tres legisladoras en el Parlamento. Hasta comienzos del decenio de 1990, las mujeres eran maestras, funcionarias públicas y doctoras, así como profesoras, abogadas, juezas, periodistas, escritoras y poetas.

Cuando los talibanes llegaron al poder, se discriminó y marginó sistemáticamente a mujeres y niñas y se violaron sus derechos humanos. Ello afecto las condiciones económicas y sociales de las mujeres y las niñas en todo el territorio nacional, en particular en las zonas controladas por los talibanes. Las mujeres y las niñas siguieron tropezando con graves limitaciones en su acceso a la educación, los servicios de atención de la salud y el empleo. La prohibición del empleo de la mujer también afectó a la educación de los varones, pues la mayor parte de los maestros eran mujeres. Las malas condiciones sanitarias y la malnutrición hicieron del embarazo y el parto situaciones excepcionalmente peligrosas para las mujeres afganas.

Las políticas de los talibanes también restringieron enormemente la libertad de circulación de la mujer. El hecho de que las mujeres sólo pudieran viajar acompañadas por un familiar varón complicó particularmente la situación de los hogares encabezados por mujeres.

En mayo de 2001, los talibanes prohibieron por decreto que las mujeres condujeran automóviles, lo cual limitó aún más sus actividades.

Se consideraba que la aparición en público de una mujer contradecía los edictos de los talibanes,por ello, éstos la hostigaban o la sometían a castigos físicos como la lapidación.



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